domingo, 3 de agosto de 2008

Casos extraños III (en orden cronológico)





1- Apareció en el contestador de mi casa. Mujer con altiplánica voz y presumiblemente drogada.


"María, habló Laura, que quiere comunicarse, que quiero comunicarme con Esther. O contigo. Esteeeeee ... Después llamo más tarde, en alguna hora. María ... ¿oíste? Esteeeeee ... o sea ... Esther, cuando venga ... Decile que ... Andá a cagar."



2- Escrito en una servilleta, con birome roja.


"No sé, no sé. ¿Vas a reproducir todo el diálogo? ¿Cada cosa que diga? Pero esto no es un diálogo. Esto es ... un monólogo. Si pusieras más puntos serías ... (bitch!). Yo no dije eso. Pude haberlo dicho, pero no lo dije. Ahora lo que vamos a hacer con la birome negra ... Vos vas a escribir tu intervención, ¿sí? Y ahora ..."




3- Mensaje en el correo de voz de mi celular. En una noche fría y lluviosa. Voz de hombre.


"La luz ... nunca falta"

martes, 15 de julio de 2008

El grito


Las siete. Al despertar me sentí un poco cansada de más y maldije a Cronos. Tenía la sensación como si hubiera estado saltando y corriendo toda la noche. Estaba bastante agitada. Mi mente se llenó de imágenes, como si fuera una pantalla de cine, al caminar hacia la cocina. Siete y cinco. Mientras preparo el desayuno me doy cuenta de que estoy nerviosa. No logro que mis movimientos sean precisos. Se me cae el azúcar y mi mano tiembla sobre la mermelada de durazno. Siete y cuarto.

- ¿Dormiste bien?- preguntó mi padre.

- ¿Eh? (Sí, de mañana mi velocidad de reacción es la- men- ta- ble).

- Te pregunto porque ... anoche gritaste. Nos asustamos.

- ¿Eh? ¿Grité?

- ¿Y qué dije, Ava? No sé qué gritaste, pero fue lo suficientemente fuerte como para despertarnos.

Traté de mantener el diálogo con naturalidad, pero en mi cabeza había un torbellino. ¿Habrá sido el jueguito del celular? Quizás jugar antes de dormir ... Mmmmm, no creo. De tanta actividad mental se borraron mis imágenes cinematográficas. No sé con qué soñé. Ahora no quiero dormir, tengo miedo. ¡Ayuda Mr. Músculo!

domingo, 6 de julio de 2008

Si Ava tuviera una hermana

Emmanuel Horvilleur interpreta a Scummy Man. Pero inmediatamente viene a mi cabeza (cual descarga eléctrica) los siguientes versos (que no son de esta canción): "Sólo nosotros nena/ oh nena, qué emoción/ pensar que por esto me pagan/ y yo te pago a vos/ Te pago lo que quieras/ te pago la emoción/ te pago lo que quieras/ esta noche pago yo" .

Pero Scummy no es de decir estas cosas ("¡Qué mal!"). Los que sí podrían proferir estos vocablos son los marineros que aparecen al final del video. ¡Sublimes! Podrían ser ferroviarios, operarios de las máquinas, "El Supremo Araújo", miembros del C.E.F.U., ¡todos ellos!

El cinturón amarillo le confiere a la escena una luminosidad especial. La guitarra de Lolo aporta algo, pero no sé qué. El único defecto: las blondas hermanitas. Pay per view. Ahí debió estar Ava. Sí, dos Avas. Si no puedo estar con vos ...

miércoles, 18 de junio de 2008

A mí me pasó (¡perdón, Iggy!)

¿Cómo es posible que haya confundido a él?



¡Con él!



domingo, 15 de junio de 2008

Casos extraños II


Tiempo: Un sábado al mediodía

Espacio: Plaza Cagancha - Montevideo

La señorita llega a la plaza. Busca un banco y se sienta al sol. Cruza las piernas sobre el banco porque no llega al piso. Así es, no llega. Y no será sólo esto lo que no llega. Con la cara hacia el cielo y los ojos cerrados no se percata de que, a paso lento, se acerca un hombrecito. El abrigo marrón lo empequeñece increíblemente. Ella presiente que alguien se ha sentado en el otro extremo del banco de madera.

Se lleva a cabo este intercambio verbal:


Hombrecito:- ¿Me permite? ¿Espera a alguien?

Ava:- Buen día.

Hombrecito:-¡Qué calor! Ya ni en los meteorólogos se puede confiar. Vea ud. qué abrigado estoy.

Ava:- Pero, señor, hace frío. Mejor no se saque el buzo, le puede hacer mal.

Hombrecito:- ¿Mal? Ya nada puede hacerme daño. Si me muero, mejor.

Ava:- ¡¿?!

Hombrecito:- No me dijo si espera a alguien.

Ava:- Ah, sí, sí.

Hombrecito:- ¿Sabe que ud. se parece a Elizabeth Taylor? Ud. debería ser actriz.

Ava:- ¡Ay, qué amable! No soy actriz, pero tengo un blog.

Hombrecito:- No sé lo que es un blog y tampoco me importa. Elizabeth Taylor, Elizabeth Taylor ...

Ava:- Se casó muchas veces.

Hombrecito:- Sí. Uno de sus maridos era un tal Richard ... Richard ...

Ava:- Burton.

Hombrecito:- Así es. Ud. parece europea, con esa boina, la blancura de su piel ... Elizabeth ... (Recordando con nostalgia).

Ava:- Pero Elizabeth no era europea.

Hombrecito:- ¿Y qué?

Ava:- Disculpe, ¿qué trae en esa bolsa tan grande?

Hombrecito:- Galletitas. ¿Quiere una? (Hace un ademán como si fuera a abrir la bolsa).

Ava:- No, muchas gracias. Disculpe la intromisión pero ¿por qué no se pone el abrigo? Hace mucho frío.

Hombrecito:- Ya le dije, no quiero. Por lo que veo, la persona a la que espera está tardando y ud. está nerviosa. No viva tan pendiente de ésto (Señala el reloj).

Ava:- (Nerviosa) Sí, me extraña que tarde porque es muy puntual. Ya llegará... Je, je, je.

Hombrecito:- Yo era profesor de Astronomía y mi hermana de Filosofía. Pero la raptaron los extraterrestres y estuvo desaparecida por un tiempo. Ella y su hijo. Cuando por fin la liberaron, se fue para España. Allá está mucho mejor. ¡Menos mal que se fue! Ahora se dedica a negocios inmobiliarios. ¿Ud. nunca pensó en irse?

Ava:- Sí, de hecho me tendría que ir ahora.

Hombrecito:- ¿Pero no me dijo que esperaba a alguien?

Ava:- (Más nerviosa) Así es. Pero me parece que no va a venir.

Hombrecito:- ¿No le gustaría que la invite con un café?

Ava:- Es ud. muy amable, pero no podría aceptarlo.

Hombrecito:- Es que me gustaría mostrarle algunas cosas que hago (Saca una libreta de su bolso de mano verde) ¿Ve? ¿Cómo podemos hacer entonces? ¿Me podría dar su teléfono?

Ava:- Me temo que no será posible. Trabajo hasta muy tarde y casi no estoy en mi casa.

Hombrecito:- Eso no importa, yo insisto. O es que ... ¿ espera a su novio? Él es celoso ... ¡Es eso! Las mujeres cuando no están interesadas siempre ponen excusas. Está bien, entiendo.

Ava:- Bueno, señor, ha sido un poco extraño hablar con ud. No nos hemos presentado. ¿Su nombre? (Extendiendo mi mano)

Hombrecito:- (Casi llorando) ¿Para qué quiere saber mi nombre si ya no nos veremos? Mao. Mao Tse Tung. ¿Usted?

Ava:- Ava Gardner.

Hombrecito:- (Mientras Ava se aleja) ¡Te espero el próximo sábado, Ava! ¡A la misma hora, en este banco!



El sábado siguiente Ava volvió. El hombrecito no estaba. Era la primera vez que la dejaban plantada.


martes, 20 de mayo de 2008

Revelaciones (¡por el Zombie Proletario!)


“La relación entre el capitalista y el asalariado es la que hace de la relación monetaria, de la relación entre comprador y vendedor, una relación inmanente a la propia producción” (El Capital, Libro Segundo, tomo II)

Años de militancia marxista lo vuelven a uno demasiado seguro del terreno que pisa, tanto como para hacer afirmaciones arriesgadas sin requerir el elemental apoyo textual o teórico que las avalen, olvidando todo escrúpulo científico.

Uno se cree capaz de exponer las tesis de El Capital en gaélico sobre la servilleta roída de un bar de mala muerte con los ojos tapados con una porción de fainá y usando mostaza (exquisitamente revolucionaria) de La Pasiva como tinta.

Cabalga por la vida altanero a cuestas de sus certezas inamovibles adquiridas en el ruedo de la lucha de clases. La superioridad de su método lo faculta para contemplar al enemigo desde una atalaya inexpugnable desde la que oportunamente lanzará el ataque decisivo. La derrota no está contemplada.

En los acontecimientos más triviales ve actuar la danza dialéctica del desarrollo histórico. Los contornos definidos de los hechos considerados eternos por la burguesía se diluyen en el devenir de los contrarios que se interpenetran (?????)

La crisis presente lleva grabado el futuro revolucionario con tanta seguridad como la princesa plancha lleva un contrabando de pasta base en forma de feto en su vientre.

Los titulares de los diarios registran los pasos que ese infante mal parido que es el capitalismo da a tientas hacia la madurez de la humanidad que es socialismo. A ciegas en estos pasquines del capital, iluminados por el potente foco de la teoría económica marxista en las publicaciones proletarias.

La distancia se puede medir en verstas y es cada vez más corta.

El proletario conciente se arropa en la seguridad de estas convicciones que lo protegen del frío de la opresión de clase. Nada puede salir mal. Todo un mundo por ganar y solo las cadenas que perder.

Hasta que le comunican su nefasto error. Todo era una farsa, todo era un simulacro.

El objetivo de la gran revolución obrera era la abolición del dinero.

domingo, 11 de mayo de 2008

Extraña posesión




Desde hace unos días me ha invadido cierto espíritu maternal. Raro. Quienes me conocen, saben que los niños no me son particularmente simpáticos (y creo que es mutuo, a ellos tampoco parece que les caigo bien).


Pero, se ve que la gripe, la tos, y la estancia en la cama (cuando supera las ocho horas) puede ser perjudicial para mi psiquismo.


He tenido algunos encuentros cercanos con niños y me han parecido criaturas adorables, me han sonreído, hasta me prestaron uno para que sostuviera y pude superar, al fin, el temor a que se me cayera y que su cuerpo tocara el piso brutalmente.


Así que ahora creo que finalmente es el momento. Hay que enfrentar el llamado de la naturaleza. Lo he decidido: quiero un gatito.


sábado, 10 de mayo de 2008

Je suis malade

En mis delirios crepusculares, bajo mi acolchado de pluma, me veo cantando ... lalalalá...

domingo, 4 de mayo de 2008

Casos extraños I


Volvía muy cansada de una jornada laboral más que extenuante. Sentada en el ómnibus interdepartamental, la cabeza apoyaba blandamente en el oscuro respaldo, la vista oscilante se dirigía hacia carteles, letras y números. Miraba los colores, las modelos de los anuncios publicitarios de las paradas, las diversas tipografías. Pensaba que no me disgustaría trabajar haciendo esos carteles, aunque tuviera que hacerlos yo misma, a mano, todos y cada uno de ellos. Cualquier cosa a ...

En un momento determinado del recorrido, escuché una voz. Esa voz, decía lo que yo iba leyendo. Es decir, si mi vista se detenía en "Bar 'El Volcán'", inmediatamente la voz decía eso. Así fue con cada uno de los anuncios. "Av. Italia" ... "Av. Italia", "Grandes Tiendas M" (lo lamento, no hacemos publicidad gratuita) ... "Grandes Tiendas M".

Lo sorprendente fue darme cuenta de que, por el cansancio, al mirar algunos carteles, me comía alguna letra, o leía otra palabra y la voz cometía los mismos errores. Pero esto no termina acá. Cuando eso sucedía, yo pensaba: "Qué tarada, a ver si leés bien". Mi asombro fue creciendo al escuchar que otra voz se dirigía a la que había leído mal y le decía exactamente lo mismo que yo había pensado.

Claro, como siempre sucede, al bajar, miré para atrás y no había nada. Bueno, sí, había una bolsa de nylon blanca en un asiento. Pero no creo que la bolsa ... ¿O sí?