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domingo, 26 de octubre de 2008

Casos extraños IV: Hola Ava Gardner, te estamos llamando ...





Además de ser adorable, la mini diva Ava fue quien inventó el teléfono inalámbrico en la década de los 80. Imagen exclusiva de la diva probando su invento con el Sr. A. ¿La marca de esos teléfonos? ¡Ah, sí! "Electra total".


¿Y quieren jugar? Por lo visto, parece que sí.


¿Recuerdan que el 3 de Agosto les contaba de una serie de llamadas que fueron catalogadas por esta diva como "Casos extraños III"? Pues bien, parece que han regresado. They are back!


Desde el miércoles me están llamando al celular y no sé quiénes son y eso me desespera. O quizás sea la misma persona desde dos celulares diferentes. O quizás ... alguien o algo, desde otro planeta, que está tratando de comunicarse conmigo a través de un Ancel y un Movistar.


¡Es una señal! ¡Soy una antena! (un poco corta, pero, ¡ojo!, tengo gran alcance).


Siempre supe que era un medium (ver post del 27 de Noviembre de 2007). Siempre supe que tenía poderes. Siempre supe quién era Ercole Lissardi y tantas cosas más...


Pero volviendo a lo de las llamadas... Si es algún fan de Ava el que quiere comunicarse, le sugiero que se identifique. Yo siempre atiendo a mis seguidores con un alegre saludo, así que no entiendo por qué no contestan. No es divertido que sólo escuchen, che. Menos divertido va a ser si se ponen a gemir y yo no sé quién es. Así no puedo hacerme una idea acabada, ¿entienden?


Si vienen en son de paz, no veo por qué no hablan. ¿Será de la emoción de estar hablando con Ava? Ah, quizás vengan con intenciones deshonestas. Mmmmmm ... eso no, señores. Eso es muy feo.

Les aviso que si llego a atenderlos nuevamente y no recibo respuesta de interlocutor alguno, sus números serán publicados en este blog. Sí, lo que leyeron. Lo que suceda después de eso ya no es mi responsabilidad. ¡Suerte en pila y que la fuerza los acompañe!

lunes, 22 de septiembre de 2008

La Diva oriental


¡Ay, ay, ay! Iba caminando rápidamente por la Av. 18 de Julio cuando vi algo que me llamó la atención en una vidriera. Lo de siempre. No vamos a definir ese "algo", porque no es relevante. Casi el 40% de las cosas que llaman mi atención son nimiedades, sólo por ello no ahondaremos.

Al volver la vista a la calle para continuar mi camino, noto que hay una señora pequeña (¡como yo!, pero no tan adorable). La señora asiática me formuló la pregunta que más me ha descolocado en el último lustro, al tiempo que me mostraba un papel: "Señorita, ¿está interesada en la vida espiritual?"

¡Claro que no! Yo sé que lo hizo a propósito porque me vio mirando con deseo "eso" que estaba en la vidriera. ¿A mí? ¿"Vida espiritual"? ¡Ja!

domingo, 3 de agosto de 2008

Casos extraños III (en orden cronológico)





1- Apareció en el contestador de mi casa. Mujer con altiplánica voz y presumiblemente drogada.


"María, habló Laura, que quiere comunicarse, que quiero comunicarme con Esther. O contigo. Esteeeeee ... Después llamo más tarde, en alguna hora. María ... ¿oíste? Esteeeeee ... o sea ... Esther, cuando venga ... Decile que ... Andá a cagar."

♥


2- Escrito en una servilleta, con birome roja.


"No sé, no sé. ¿Vas a reproducir todo el diálogo? ¿Cada cosa que diga? Pero esto no es un diálogo. Esto es ... un monólogo. Si pusieras más puntos serías ... (bitch!). Yo no dije eso. Pude haberlo dicho, pero no lo dije. Ahora lo que vamos a hacer con la birome negra ... Vos vas a escribir tu intervención, ¿sí? Y ahora ..."


♥


3- Mensaje en el correo de voz de mi celular. En una noche fría y lluviosa. Voz de hombre.


"La luz ... nunca falta"

miércoles, 18 de junio de 2008

A mí me pasó (¡perdón, Iggy!)

¿Cómo es posible que haya confundido a él?



¡Con él!



domingo, 15 de junio de 2008

Casos extraños II


Tiempo: Un sábado al mediodía

Espacio: Plaza Cagancha - Montevideo

La señorita llega a la plaza. Busca un banco y se sienta al sol. Cruza las piernas sobre el banco porque no llega al piso. Así es, no llega. Y no será sólo esto lo que no llega. Con la cara hacia el cielo y los ojos cerrados no se percata de que, a paso lento, se acerca un hombrecito. El abrigo marrón lo empequeñece increíblemente. Ella presiente que alguien se ha sentado en el otro extremo del banco de madera.

Se lleva a cabo este intercambio verbal:


Hombrecito:- ¿Me permite? ¿Espera a alguien?

Ava:- Buen día.

Hombrecito:-¡Qué calor! Ya ni en los meteorólogos se puede confiar. Vea ud. qué abrigado estoy.

Ava:- Pero, señor, hace frío. Mejor no se saque el buzo, le puede hacer mal.

Hombrecito:- ¿Mal? Ya nada puede hacerme daño. Si me muero, mejor.

Ava:- ¡¿?!

Hombrecito:- No me dijo si espera a alguien.

Ava:- Ah, sí, sí.

Hombrecito:- ¿Sabe que ud. se parece a Elizabeth Taylor? Ud. debería ser actriz.

Ava:- ¡Ay, qué amable! No soy actriz, pero tengo un blog.

Hombrecito:- No sé lo que es un blog y tampoco me importa. Elizabeth Taylor, Elizabeth Taylor ...

Ava:- Se casó muchas veces.

Hombrecito:- Sí. Uno de sus maridos era un tal Richard ... Richard ...

Ava:- Burton.

Hombrecito:- Así es. Ud. parece europea, con esa boina, la blancura de su piel ... Elizabeth ... (Recordando con nostalgia).

Ava:- Pero Elizabeth no era europea.

Hombrecito:- ¿Y qué?

Ava:- Disculpe, ¿qué trae en esa bolsa tan grande?

Hombrecito:- Galletitas. ¿Quiere una? (Hace un ademán como si fuera a abrir la bolsa).

Ava:- No, muchas gracias. Disculpe la intromisión pero ¿por qué no se pone el abrigo? Hace mucho frío.

Hombrecito:- Ya le dije, no quiero. Por lo que veo, la persona a la que espera está tardando y ud. está nerviosa. No viva tan pendiente de ésto (Señala el reloj).

Ava:- (Nerviosa) Sí, me extraña que tarde porque es muy puntual. Ya llegará... Je, je, je.

Hombrecito:- Yo era profesor de Astronomía y mi hermana de Filosofía. Pero la raptaron los extraterrestres y estuvo desaparecida por un tiempo. Ella y su hijo. Cuando por fin la liberaron, se fue para España. Allá está mucho mejor. ¡Menos mal que se fue! Ahora se dedica a negocios inmobiliarios. ¿Ud. nunca pensó en irse?

Ava:- Sí, de hecho me tendría que ir ahora.

Hombrecito:- ¿Pero no me dijo que esperaba a alguien?

Ava:- (Más nerviosa) Así es. Pero me parece que no va a venir.

Hombrecito:- ¿No le gustaría que la invite con un café?

Ava:- Es ud. muy amable, pero no podría aceptarlo.

Hombrecito:- Es que me gustaría mostrarle algunas cosas que hago (Saca una libreta de su bolso de mano verde) ¿Ve? ¿Cómo podemos hacer entonces? ¿Me podría dar su teléfono?

Ava:- Me temo que no será posible. Trabajo hasta muy tarde y casi no estoy en mi casa.

Hombrecito:- Eso no importa, yo insisto. O es que ... ¿ espera a su novio? Él es celoso ... ¡Es eso! Las mujeres cuando no están interesadas siempre ponen excusas. Está bien, entiendo.

Ava:- Bueno, señor, ha sido un poco extraño hablar con ud. No nos hemos presentado. ¿Su nombre? (Extendiendo mi mano)

Hombrecito:- (Casi llorando) ¿Para qué quiere saber mi nombre si ya no nos veremos? Mao. Mao Tse Tung. ¿Usted?

Ava:- Ava Gardner.

Hombrecito:- (Mientras Ava se aleja) ¡Te espero el próximo sábado, Ava! ¡A la misma hora, en este banco!



El sábado siguiente Ava volvió. El hombrecito no estaba. Era la primera vez que la dejaban plantada.


domingo, 4 de mayo de 2008

Casos extraños I


Volvía muy cansada de una jornada laboral más que extenuante. Sentada en el ómnibus interdepartamental, la cabeza apoyaba blandamente en el oscuro respaldo, la vista oscilante se dirigía hacia carteles, letras y números. Miraba los colores, las modelos de los anuncios publicitarios de las paradas, las diversas tipografías. Pensaba que no me disgustaría trabajar haciendo esos carteles, aunque tuviera que hacerlos yo misma, a mano, todos y cada uno de ellos. Cualquier cosa a ...

En un momento determinado del recorrido, escuché una voz. Esa voz, decía lo que yo iba leyendo. Es decir, si mi vista se detenía en "Bar 'El Volcán'", inmediatamente la voz decía eso. Así fue con cada uno de los anuncios. "Av. Italia" ... "Av. Italia", "Grandes Tiendas M" (lo lamento, no hacemos publicidad gratuita) ... "Grandes Tiendas M".

Lo sorprendente fue darme cuenta de que, por el cansancio, al mirar algunos carteles, me comía alguna letra, o leía otra palabra y la voz cometía los mismos errores. Pero esto no termina acá. Cuando eso sucedía, yo pensaba: "Qué tarada, a ver si leés bien". Mi asombro fue creciendo al escuchar que otra voz se dirigía a la que había leído mal y le decía exactamente lo mismo que yo había pensado.

Claro, como siempre sucede, al bajar, miré para atrás y no había nada. Bueno, sí, había una bolsa de nylon blanca en un asiento. Pero no creo que la bolsa ... ¿O sí?