
Definitivamente ayer fue un buen día para hacerlo. Ava Gardner, vestida de flor, fue a un toque punk (o a algo que se le parecía). Entre tantos seres taciturnos, Ava brillaba. Así que ser el centro no fue difícil: saquito rojo coral, remera amarilla, (debajo) musculosa naranja y mi infaltable maquillaje de diva. A lo anterior habría que agregar la A.A. o "Actitud Ava": sonrisa indeleble y frescura sin igual.
En el baño fui minuciosamente estudiada por algunas chicas ... quizás me consideraban la oveja negra del lugar (aunque fueran ellos los que estaban vestidos de negro y no yo, que era un arcoiris). Sin embargo, ellas llevaban pintadas en sus remeras y accesorios unas hermosas A. Por un momento pensé en hacérselos notar, preguntándoles si eran fans de Ava.
Cuando salí del toilette, desde una esquina del Teatro Florencio Sánchez, me dispuse a contemplar a los asistentes. Llamaron mi atención tres seres exquisitamente aniñados: corrían entre los fanáticos, golpeándose y escondiéndose tras las columnas del lugar y sacudiendo sus crestitas. ¡Qué graciosos estos punkillos! ¡Eran auténticos niños pollos!
Luego, mi ojo creyó reconocer a un individuo que frisaba los 57 años y vestía camisa rosada. ¡Era un clon de Francisco de Quevedo! Y pensé que no podía haber otra celebridad que me quitara protagonismo. Estaba urdiendo un plan para eliminarlo, cuando me di cuenta de que no era necesario porque Ava tiene poderes. Con sólo desearlo, Francisco desaparecería. (Debo reconocer que lo logré parcialmente.)
Seguí observando y, mientras lo hacía, me di cuenta de que yo también estaba en la mira. Pero ... ¡a mí no me importaba en lo más mínimo! Me di cuenta de que ya estaba siendo poseída por el espíritu de Sid Vicious. Hasta me habían venido ganas de hacer pogo... pero no, decidí moverme como si sonara alguna canción de los Bee Gees, y no un cover de los Sex Pistols.
Al culminar el evento musical, tuve que esperar el ómnibus, como el resto de los mortales. Fue en ese instante cuando me di cuenta de que ya estaba poseída. ¿Dónde estaba la
limusina? ¿Dónde mi chofer?
Ubi sunt? Pero la posesión del espíritu de
Sid se manifestó al bajar del transporte colectivo, cuando sentí la imperiosa necesidad de escribir una pared con aerosol. Abrí mi bolso (con un gesto muy natural) y extraje de él un aerosol. Con la vista fija en el muro inmaculado que tenía enfrente, mi mano se movió sola, haciendo emerger en esa pared el mensaje de
Sid desde el más allá. Según relatan los testigos,
Ava fue un auténtico
medium. ¡
Ah! ¿El mensaje?:
"Bien macho el guacho ♥"