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martes, 12 de agosto de 2008

Gardner ... con G de "gripe", de "gato", de ...









¡Qué feo estar en cama! ¡Sola! En estos últimos días, mi única compañía ha sido la cajita de pañuelos supercolorida, con animalitos que flotan en el espacio (por más detalles, visitar Pequeñas Delicias). ¡Sola! Alone with myself.

Los almohadones me sofocan, todo me molesta. Nadie entiende (en realidad, sólo mi padre, el Sr. A) que me gusta el té sin azúcar. En este caso haré una excepción y permitiré que le ponga miel y limón. ¡Qué osadía! ¡Ponerle azúcar! Le advertí que si lo notaba excesivamente dulce no lo iba a tomar. ¡Ja! A ver si lo intenta ...

Estuve tratando de combatir el tedio de diversas formas. La más extendida entre los mortales (bueno, supongo yo) ha de ser estirar el brazo agarrar el control remoto del equipo de audio y sumergirse en las melodías que emanan del parlantecillo. No les recomiendo escuchar Cocorosie. Nunca lo hagan cuando estén enfermos, se sentirán peor. Me invadió una tristeza indescriptible. Me metí abajo de las sábanas y me negué a salir por un buen rato. Sí recomiendo The Long Blondes, Kylie Minogue (¿por qué no?), Coiffeur ...

Claro, mientras estaba postrada en mi lecho pensé en qué había pasado para que yo estuviera allí, imposibilitada de gozar de los placeres vitales más simples como comer pastafrola con el resto de mi familia y no aislada en mi dormitorio, cual persona en cuarentena.

Hurgando en mi memoria recordé que:
El lunes me agarró la lluvia ¡y sin paraguas!

El martes, al llegar al trabajo, me encuentro con un panorama tétrico. Una psicóloga y una asistente social habían organizado una dinámica recreativa. La primera consigna consistía en presentarse y decir con qué animal nos identificábamos. La sangre me hervía no sólo porque lo que aparentaba ser voluntario se convirtió en una obligación, sino también porque nadie me había avisado. Una compañera me dijo que cambiara la cara, que no me podía poner así. Le dije que era la única cara que podía poner frente a semejante estupidez. Claro, llegó mi turno y dije así, lisa y llanamente: "Ava Gardner ... y soy un gato, porque Ava sola bien se lame, porque los gatos son hedonistas y hacen la suya y pasan bien durmiendo al sol. Y si me disculpan, me retiro".

El miércoles ... nada especial. Tregua.

El jueves, Alianza Francesa. Fui a buscar mi Belvedere nº 2. Frío. (¿Por qué me hiciste esperar afuera, Scummy?)

El viernes, charla amena, cerveza fría, charla amena. Frío.

Y el sábado ... la gripe. Pienso que si fuera un gato, al menos debería poder hacer uso de mis siete vidas. ¡Ah!, y jugué juegos de mesa con Scummy y Mak. Dedicate al diseño, dear.
Por cierto, ¿alguno de ustedes tiene algún ratito libre? Es que me aburro.

domingo, 11 de mayo de 2008

Extraña posesión




Desde hace unos días me ha invadido cierto espíritu maternal. Raro. Quienes me conocen, saben que los niños no me son particularmente simpáticos (y creo que es mutuo, a ellos tampoco parece que les caigo bien).


Pero, se ve que la gripe, la tos, y la estancia en la cama (cuando supera las ocho horas) puede ser perjudicial para mi psiquismo.


He tenido algunos encuentros cercanos con niños y me han parecido criaturas adorables, me han sonreído, hasta me prestaron uno para que sostuviera y pude superar, al fin, el temor a que se me cayera y que su cuerpo tocara el piso brutalmente.


Así que ahora creo que finalmente es el momento. Hay que enfrentar el llamado de la naturaleza. Lo he decidido: quiero un gatito.