jueves, 30 de agosto de 2007
viernes, 24 de agosto de 2007
Noche de la nostalgia (¡qué horror!)

¿Quién dijo que todo tiempo pasado fue mejor?
Uno se da cuenta, en una noche como esta, que ha "salido" con cada esperpento...
En fin, inevitable es comparar (sí, las comparaciones son odiosas, pero todos las hacemos ¡y todo el tiempo!). Pongamos dos ejemplos.
El primero de los "esperpentos" ejecutaba instrumentos de cuerda (véase guitarra, bajo y piano), mientas que el segundo se dedicaba a la percusión (bongó, redoblante y "esas" cosas). Lo que me preocupaba del primero era que de tanto tiempo que pasaba tocando y "abrazando" a su instrumento, decidiera reemplazarme (ya que el instrumento le daba satisfacciones y yo sólo gastos. No se olviden, ¡soy una diva!).
Del segundo, sin dudas, lo que me preocupaba era su gusto musical. Debo confesarlo: era "murguero". Sí, sí, de esos que en carnaval van al tablado (¡¿en qué estaba pensando?!). Por lo tanto, en seguida vinieron a mi mente algunas preguntas: ¿cuando se acerque el verano, tendré que acompañarlo a ese lugar lleno de gente con las caras pintadas y niños jodiendo con caretas y pitos? Y, lo que es peor, si lo acompaño, ¿me invitará a comer choripán? (y "choripán" es una forma de decir, porque eso que ponen entre los panes tiene tanta pinta de embutido como yo de marinero koreano).
Por lo tanto, y a modo de conclusión, estimado lector, decidí dejar al primero antes de que se viniera el "cambiazo" y al segundo antes de que el verano me condujera, inexorablemente, al Teatro de Verano.
Ahora, en esta noche, yo me pregunto: ¿nadie conoce a alguien que toque algún instrumento de viento? Saxofón, oboe, fagot, flauta traversa o quena. Dejar datos. Se garantiza absoluta discresión.
lunes, 20 de agosto de 2007
¡Poseída!

Empezaba a correr el año 2005. Era verano y Ava estudiaba para un examen. Si lo salvaba, se recibía. Entonces, estudió y estudió y estudió. Pero, de tanto estudiar, se le secó el cerebro y, por las noches no podía conciliar el sueño. Anhelaba esa instancia reparadora que le permitiría estar todo el día seguiente (y los que vinieran después) estudiando y estudiando y estudiando.
Una de esas noches, prendió el televisor. Nada en este canal, nada en este otro hasta que ... ¡Aleluya, hermanos! La hereje compañía de los noctámbulos pobres (es decir, que no tienen televisión por cable): "Pare de sufrir". Así que el ojo de Ava se dispuso a escuchar y ver (sobre todo ver).
Ava sufría porque era verano (y no podía pasear su cuerpo bronceado por las playas del balneario), hacía calor (¡qué horror estudiar con 35º!) y tenía que estudiar para ese examen de Estética (¿qué otra cosa puede estudiar una diva?). Así que se puede decir que estaba experimentando el castigo divino sin haber hecho nada malo.
Todo se iluminó cuando en la pantalla aparecieron enumerados los síntomas que presenta una persona cuando está poseída. A saber:
1- insomnio
2-depresión
3-angustia
4-dolores de cabeza constantes
5-audición de voces
6-visión de bultos
7-vicios
8-familia destruida
9-miseria
Adivine usted qué síntomas no presentaba Ava.
lunes, 13 de agosto de 2007
Diálogo entre un estudiante de Antropología y una estudiante de Letras

En un bar de Colonia y Rondeau. Una tarde fría. Fría como para tomar café. Mesa para cuatro personas (pero sólo hay dos), contra la pared que tiene el espejo.
Estudiante de Letras:- Sí, eh ... vamos a trabajar con algunos autores que no he leído, por ejemplo, Anton Chejov.
Estudiante de Antropología:- ¿Cómo? (Sorprendido) ¿No leíste a Anton Chejov?
Estudiante de Letras:- No.
Estudiante de Antropología:- ¡¿No leíste a Anton Chejov?! (Desesperado)
Estudiante de Letras:- No.
viernes, 10 de agosto de 2007
viernes, 3 de agosto de 2007
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