miércoles, 31 de octubre de 2007

Singing in the rain







Ahora que tengo mi trenchcoat. Ahora que finalmente soy Ava. Éste era el detalle que me faltaba.

No hay cosa peor que no tener un buen equipo para lluvia. Eso de caminar románticamente por las calles mientras nos empapamos, ya fue. Eso de salir sin paraguas, es un horror. Yo, como buena diva que soy, siempre pongo el mío en el bolso antes el menor indicio de rebeldes nubecillas en un cielo plomizo.

Así que, ahora, cual niña scout, estaré lista. Que se venga la lluvia. Claro, muchos dirán que soy una egosísta, que ahora que llegó la primavera quieren disfrutar de temperaturas agradables y del cielo despejado. Seguramente esas palabras saldrán de sus infames bocas porque no entienden que las divas tenemos esa cuota de excentricidad que a ellos les falta.

A partir de ahora, ¿quién se atreve a decir que gris es aburrido?


sábado, 27 de octubre de 2007

Push it







Estoy enojada. El Cosmos conspira para que yo no pueda disfrutar de este sábado (¿será a propósito?). Estoy furiosa. Son diez millones de agujas en la cabeza. Fucking, fucking trabajo. Pienso en vacaciones. Ahora quiero el vestido de la foto para ir al casamiento de mi amiga (¡falta tan poco y todavía no tengo los zapatos!). Mi pelo. Maldita peluquera. Estoy furiosa de nuevo. Miro mi tobillo: esguince. ¿Nadie piensa poner las baldosas que faltan en la ciudad de Montevideo? Casi me mato. Noventa hojas para leer. Pero soy Ava. Luzco el dolor con elegancia.

Foto de David La Chapelle

sábado, 20 de octubre de 2007

Biblioteca


Primero fueron los colores brillantes, los dibujos.

Ahora miro otras cosas: editorial, encuadernación (en lo posible, cosida y no pegada), traducción, tipo de letra (que no sea muy chica, porque cuando uno se queda de noche leyendo, empieza a confundir caracteres), autoridad responsable del prólogo, notas, etc.

Pretendí convertirme en bibliotecóloga. Quizás por comenzar a poner un poco de orden en mi biblioteca (simpre dicen que hay que empezar por casa). Quizás por esa necesidad mía de tener todo bajo control, ordenado, catalogado, clasificado, documentado ...

Cursé algunas materias, me encontré con gente que rayaba el más absoluo autismo (en las bibliotecas siempre uno puede toparse con algunos especímenes extraños, casi piezas de mueso), fui guía de la Feria del Libro Infantil y Juvenil (los niños me enloquecían, pero más lo hacían las maestras), me nombraron a Dewey y su sistema de clasificación, miré fotos de las más importantes bibliotecas del mundo (y quedé con la boca abierta, gesto que no puedo sacar de mi rostro hasta el día de hoy. Esto hace que me vea, por momentos, bastante tonta).

Ahora estoy intentando que los libros no invadan todos los espacios que quedan libres en mi hogar. Pero, lo peor de la situación es que, por abandonar la Escuela Universitaria de Bibliotecología y Ciencias Afines, ya no podré obtener la fórmula secreta para poder ordenar ese mar de papel que amenaza con inundarme.

¿Me ahogaré?

sábado, 13 de octubre de 2007

Rojo




Creo que estoy perdiendo mis poderes.


Hace dos semanas que me saqué el esmalte rojo que pinta mis uñas desde hace más de un año. Cabe aclarar que, desde luego, no es que tenga las uñas pintadas desde hace un año (no he encontrado aún un esmalte que dure tanto tiempo sin saltarse). Tampoco es el mismo esmalte (he ido cambiando la tonalidad del rojo: en invierno más oscuro y en verano más "eléctrico").


Como venía diciendo, desde que cambié el rojo por un tono que se denomina "vía láctea" (se imaginan que se trata de un color un tanto "lechoso", ¿no?), ya no soy la misma.


Me siento débil, sin ganas de trabajar y/o estudiar, acepto de buen grado las estupideces ajenas (en especial las de conductores de ómnibus, al punto de que he llegado a justificarlos), ya no salgo de mi casa los fines de semana, a veces me vienen ganas de comer un churrasquito (quienes me conocen saben de mi poca afición y gusto por las carnes rojas), he comenzado a mirar con cariño a algunas aves y hasta se me ocurió hacer una huerta orgánica en el jardín de mi casa.


sábado, 6 de octubre de 2007

La vida es sueño

¡Ah! Tuve un sueño y alguien lo filmó. ¿No es increíble?



Ayer:
The Killers en Bs. As.. noviembre 2. yo voy, ¿y vos?- dijo Scummy.
Mi ojo de diva lo miró, pero no le dijo nada.
Hoy:
Significado de los sueños (por orden alfabético):
Soñar con un bosque: confianza en el futuro / soledad penosa y que pesa / puede ser inocente o peligroso; tenemos juntos todos los factores sexuales y admonitores: árboles, plantas que germinan, pájaros, animales salvajes o no, oscuridad, etc.; sobre todo, es claro el trasfondo erótico- sexual (bueno, ya empezamos con lo sexual).
Soñar con canción o música de fondo: se comunica algo agradable / irritación de la garganta (¡es cierto!) / se recuerdan viejos sucesos a tono con el estado de ánimo (¿?).
Soñar con cepillo de dientes: calumnia, riña / suciedad (¡qué obviedad!) / inquietud; muy a menudo sexual (¡qué pavada!).
Soñar con enanos: debes confiar en ti / te rodean enemigos (me muero de curiosidad, ¿quiénes serán?) / lo contrario que gigante; irrumpen pequeños impulsos.
Soñar con flores (ver la flor en el ojal del traje del cantante cuyo apellido es, de hecho, Flowers. ¿No le queda divino? ¿No es una preciosura?): bueno si las flores son lozanas y frescas; ramillete = amr; recoger flores = destruir la felicidad. /muchos significados, a menudo sexual; todo depende de la flor de que se trate (como siempre).
Soñar con un globo: éxito en asuntos de amr / se agudizan los deseos de especulación y arribismo en la vida.
Soñar con que alguien señala con el dedo: se tendrá un disgusto (¡no!) / temor por algo que ha de venir, temor por un suceso inminente de género desagradable /conciencia de culpa, a menudo manía persecutoria.
Mañana:
Me desharé de este librito. ¿Alguien lo quiere?
Fuente: El mundo de los sueños de E. Weilenmann (en Breviarios del F.C.E.)

domingo, 30 de septiembre de 2007

Celebrity skin


"When I wake up in my makeup

It' s too early for that dress"




domingo, 23 de septiembre de 2007

La novicia rebelde


Hoy me desperté con una sensación extraña (ya sé, "extraña" no dice nada, pero no encontré otra palabra. Quizás uds. puedan ayudarme). Les decía que al incorporarme en mi cama, y con el acolchado de pluma más largo de un lado que del otro (se ve que por la noche tuve calor y eso hizo que me moviera un poco y ...), vino a mi mente una idea cual descarga eléctrica.

Se ve que el hecho de que muchos de mis conocidos/as hayan "encaminado" sus vidas (¡qué expresión más aborrecible!), hayan abandonado el hogar de sus padres, se hayan establecido solos o acompañados, me afectó. Cada vez son más los que lo hacen y yo todavía sigo esperando que mamá me lleve el desayuno a la cama.

Frente a esta terrible situación (terrible para mí, claro está), se me ocurrió que, como por ahora mis finanzas no me permiten llevar a cabo de modo satisfactorio esta empresa (la de "volar del nidito"), podría buscar algún lugar en el que me alojaran sin tener que pagar un alquiler y, si es posible, también me dieran de comer. Después pensé: "¿Existen lugares así? Si así fuera, estarían llenos de gente".

Y fue en ese momento en que un rayo de sol entró por mi ventana y me iluminó. Eso hizo que me incorporara para intentar correr la cortina, pero en seguida capté el mensaje. ¡Ese rayo era la respuesta!

Supe inmediatamente qué era lo que tenía que entregar para poder acceder a la vivienda y la comida. Si quería vivir en un convento, tendría que entregar mi alma al Señor, convertirme en su servidora. ¡Y eso jamás!

Así que la alegría me duró poco, porque, al imaginarme vestida con un hábito gris o negro inmediatamente me vino una sensación de pánico que casi me mata. Por otra parte, no creo que "Hermana Ava", tenga mucho glamour. Vino a mi mente Julie Andrews bailando y cantando, pero esa imagen no fue suficiente como para decidirme a entregar mi bien más preciado. Ni hablar de hacer voto de castidad y esas bobadas.

En síntesis, así como me incorporé, me volví a recostar y pretendí continuar con mi sueño. Eso sí, antes de proseguir, estiré la mano y corrí la cortina porque la luz ya empezaba a ser muy molesta e insistente.

Creo que soñé con unos zapatos Manolo Blahnik, un helado de frutilla y un chihuahua adorable.

viernes, 21 de septiembre de 2007

sábado, 15 de septiembre de 2007

Servite, nomás


¡No hay que privarse de nada! ¡Nunca más hay que pronunciar palabras que nos condenen! ¡Basta de culpa!

Se viene el calorcito y hay unas cuantas señoritas que se autoflagelan, llevando a cabo prácticas que no son saludables ni para el cuerpo, ni para el alma, ni para la psquis. El fundamento de las mismas está en que, claro, como empezamos a andar con menos ropa, eso deja al descubierto algunas partes del cuerpo que deben estar "presentables" a los ojos de los demás. Sí, tanto hombres como mujeres juzgan, califican, valoran qué tan dignas de ser exhibidas son esas partes. Sí, sí, ya sé que las intenciones son diferentes, pero todos lo hacen.

¿En qué consisten esas prácticas? Pues bien, les contaré a través de un enxiemplo.

Situación: cumpleaños, reunión de amigas o cualquier instancia en la que haya gente y comida. Quien organiza ese evento, convida a sus invitadas con algún postre de esos que tienen muchas calorías, hecho por ella. Esto, señores, no es casual. Seguramente, ella ya empezó con las dietas y los ejercicios antes que sus "amiguitas". Seguramente ella ya está "en forma". Seguramente estamos frente a un ser malvado.

¿En qué consiste la maldad? (bueno, al menos este tipo de maldad). Básicamente en poner a sus invitadas en un compromiso. Está muy mal visto decir: "No, gracias" cuando uno es invitado a servirse un bocadillo en una reunión, ¡y más si fue hecho por la anfitriona! Entonces, contra su voluntad, las chicas toman (con pulso vacilante) ese trocito y lo engullen con culpa, pensando en las calorías que debe tener ese alimento. Pero, lo peor, es cuando ese "trocito" no es tan pequeño. La maldad no tiene fin y, seguramente, la chica que sonríe sosteniendo la bandeja no ha escatimado y ha cortado el alimento con una desmesurada generosidad.

Pero, se imaginarán, que yo no me hago ningún problema. Yo nunca digo "No". Yo me sirvo, y hasta les pido otra porción, así, con total descaro. Genero desconcierto, lo sé. Pero una diva está acostumbrada a este tipo de situaciones. Yo sé quién soy. Y nadie, ni siquiera una chica 90- 60- 90 sosteniendo una bandeja repleta de bocadillos dulces, de cerezas con crema, me amedrenta.