
Creo que estoy perdiendo mis poderes.
Hace dos semanas que me saqué el esmalte rojo que pinta mis uñas desde hace más de un año. Cabe aclarar que, desde luego, no es que tenga las uñas pintadas desde hace un año (no he encontrado aún un esmalte que dure tanto tiempo sin saltarse). Tampoco es el mismo esmalte (he ido cambiando la tonalidad del rojo: en invierno más oscuro y en verano más "eléctrico").
Como venía diciendo, desde que cambié el rojo por un tono que se denomina "vía láctea" (se imaginan que se trata de un color un tanto "lechoso", ¿no?), ya no soy la misma.
Me siento débil, sin ganas de trabajar y/o estudiar, acepto de buen grado las estupideces ajenas (en especial las de conductores de ómnibus, al punto de que he llegado a justificarlos), ya no salgo de mi casa los fines de semana, a veces me vienen ganas de comer un churrasquito (quienes me conocen saben de mi poca afición y gusto por las carnes rojas), he comenzado a mirar con cariño a algunas aves y hasta se me ocurió hacer una huerta orgánica en el jardín de mi casa.