
No me vengan con eso de que lo bueno dura poco porque ya me di cuenta. Y no hay cosa que me ponga de peor humor que las obviedades.
Se me terminaron las vacaciones. Acostúmbrense a mi ausencia forzada. Sé que la blogosfera no será lo mismo, pero volveré (para alegría de muchos y bronca de otros tantos).
¡Que el glamour los acompañe!