
¡Ay, ay, ay! Iba caminando rápidamente por la Av. 18 de Julio cuando vi algo que me llamó la atención en una vidriera. Lo de siempre. No vamos a definir ese "algo", porque no es relevante. Casi el 40% de las cosas que llaman mi atención son nimiedades, sólo por ello no ahondaremos.
Al volver la vista a la calle para continuar mi camino, noto que hay una señora pequeña (¡como yo!, pero no tan adorable). La señora asiática me formuló la pregunta que más me ha descolocado en el último lustro, al tiempo que me mostraba un papel: "Señorita, ¿está interesada en la vida espiritual?"
¡Claro que no! Yo sé que lo hizo a propósito porque me vio mirando con deseo "eso" que estaba en la vidriera. ¿A mí? ¿"Vida espiritual"? ¡Ja!