
Volví a tener tres años. Volví a ser hija única.
Te fuiste y me dejaste con los viejos (pensé que yo me iba a ir antes). Ahora tengo que apechugar solita. Te llevaste los discos compactos ( "Back to basics, nena" - dijiste mientras los guardabas). Dejaste libre tu habitación. Pude expandir mis dominios unos metros más y convertí ese cuarto en "salita de lectura y estudio". Ahora ya no me despierto cuando llegás de madrugada moviendo las llaves y cerrando las puertas estrepitosamente (no me despierto porque ya no llegás). Ahora sobra yogurth de durazno porque yo no tomo mucho. A veces me aburro. O quizás no es aburrimiento.
Me compraron helado y alfajores. Pero estoy irritable igual.
Después de 22 años es difícil, che. Volver a ser hija única.