
Hoy he determinado que los 27 de cada mes no saldré a la calle. Me quedaré recluida en mi habitación. Evitaré tener todo tipo de contacto con el mundo que me rodea, excepto con aquellas amables personas que, conmovidos por mi situación, me acerquen unos víveres.
¿Por qué esta drástica decisión? Muy sencillo. Hoy he comprobado que, sin dudas, tengo poderes.
1) Al salir de mi casa supe que hoy iba a ser un gran día. Nunca pensé que iba a ser un "gran día" porque por 18 de Julio me iba a encontrar con un ex. ¡Y yo con el pelo hecho un desastre por el viento! (Chicas: los ex siempre nos tienen que ver divinas. Déjenlos que piensen que seguimos "matando" aunque la verdad sea que no hay nadie ni a 100 km a la redonda).
2) Después del encuentro, recordé que a X lo dejé de ver un 27, que a Y lo dejé de ver un 27, que a ... y exclamé: "¡¿Es una señal?!". Además de ser mi cumpleaños, es el día de dejar que el canarito vuele.
3) Me senté sola a tomar un café. Miré por la ventana del bar: un ex compañero de la facultad iba caminando. La verdad es que nunca me cayó muy bien, no sé, era medio "raro" (acá pueden sustituir "raro" por otro calificativo que les guste porque bajo este paraguas puede entrar cualquier cosa). Inmediatemente pensé: "¿Y si se tropezara?" No había terminado de regodearme con ese satánico pensamiento cuando casi se cae por culpa de una baldosa. ¿O por mi culpa?
4) Mientras regresaba a casa, supuse que mi madre no iba a tener la cena hecha. ¡Y así fue! Así que me hice unos sandwiches.
Por lo tanto, a partir de ahora, voy a ponerme a vuestra disposición. Ya que soy un "medium", ya que la energía del cosmos se manifiesta a través de mi ser, lo voy a aprovechar.
Ah, obviamente, mi bola de cristal no es de esas que ya todos conocen. La mía es espejada. Y entro en trance con música de los Bee Gees.