Hoy he decidido mostrarles dos prendas que, a simple vista, pueden no tener nada de especial.
Son mías después de insistirle bastante a Scummy Man para que me las hiciera (Bien dicen que "en casa de herrero ..."). Pero, ¿por qué son tan maravillosas?
En primer lugar, porque no hay nadie que las tenga (¡Obvio! ¿Por quién me han tomado? ¡Soy Ava!). Pero, lo interesante viene ahora ...
Yo estaba pensando que pueden ser dos prendas claves a la hora de tener una cita. Veamos los modelos:
Chicas: no es nada raro que en una primera salida estemos un poco nerviosas y digamos una estupidez tras otra, apabullando a nuestro caballero. Pero tampoco es extraño que el caballero enmudezca a causa de su timidez. La idea no es dejarlo en evidencia y decirle: "¿Es que te han comido la lengua los ratones, cariño?" ¡No! ¡De ninguna manera! Hay que hacer que entre en confianza, que se suelte un poquitín. Y todo ésto sin que haya, en un principio, contacto físico (si no, no vale).
Entonces, qué mejor que encuentre en nuestro pecho (o un poco más abajo, según qué tamaño tengamos; ya saben que no es lo mismo un XS que un L) una frase de aliento; algo que le diga: "¡Vamos, levántate y anda!"
También tenemos otro modelito. Éste puede usarse cuando el joven/ adulto/ geronte (elija lo que corresponda) ya ha logrado articular un par de enunciados con cierta coherencia y cohesión. Supongamos que el caballero nos parece agradable, educado y tan, pero tan correcto que es incapaz de pronunciar las palabras mágicas. Entonces, hay que darle una manito y que ya encuentre la propuesta flotando en el aire (como me dijo una vez un niño: "El amor está en el aire").
Claro que puede ser un poco riesgoso ya llegar a la cita con esta remera. Así que yo recomendaría llevar puesta la primera y, si el horno se pone como para que se hagan los bollos, nos dirigimos al baño y nos cambiamos la camiseta. Así de sencillo.
Este ha sido otro de los servicios brindados por Ava a la comunidad. Gracias por su amable atención.
